
El liderazgo ha cambiado, ya no se basa en “saber mandar a otros”, “transmitir la información de arriba” o “mostrarles el camino deseado”, si no que exige plasticidad, integración, empatía y creatividad.
Un buen líder hoy equilibra lo femenino y masculino, lo innovador y conservador, la flexibilidad y la rigidez y estimula positivamente a su gente entre muchas otras característica. Esto exige y nos lleva a que seamos profesionales, padres y personas más completas.
Cuando estamos a cargo de un equipo nos encontramos con una multiplicidad de caracteres, culturas y formas de hacer las cosas. La inclusión y valoración de
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